En chanza y en serio


Abstract:

Soy hijo de ntuger, y como a tal me seducen las lisonjas. Vencido por ellas (que son muchas para un pobre marqués ') debía contestar, privadamente, al benévolo amigo que, al llamarme de maestro, me pide la razón de porqué escribo jívaro y no jibaro en mis estudios lingüísticos; pero como esa petición ha venido en letras de molde, y como puede ser útil para muchos la etimología de que voy a tratar, lo haré públicamente, aprovechando desde luego la última página de la Revista y valiéndome de la máquina de Guttemberg. No soy académico, como lo dice mi cariñoso discípulo, en su afán de enaltecer al maestro, aunque soy condecorado con los grados académicos de Bachiller en Filosofía, Licenciado en Ciencias Públicas y Doctor en ambos Derechos, y aunque pertenezco a ciertas asociaciones que llevan ese nombre tan pomposo; pues, según entiendo, la voz académico se aplica, por antonomasia, sólo a los individuos de número de la Real Española de la Lengua, y nunca a los simples mortales que, en los intrincados laberintos del idioma, casi no encontramos salida; y con esta explicación y aclaratoria principio mi trabajo. Dos razones alegan quienes escriben jíbaro con b labial: D la autoridad del Diccionario académico; y 2? la necesidad de emplear los signos primitivos en todas las voces extrañas y de origen desconocido; razón esta última, que acaso obligó a los señores de Madrid a aceptar la palabra en referencia, escribiéndola con b.

Año de publicación:

2021

Keywords:

  • Linguistica
  • LENGUA
  • literatura
  • GRAMÁTICA

Fuente:

rraaerraae

Tipo de documento:

Article

Estado:

Acceso abierto

Áreas de conocimiento:

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